sábado, 20 de febrero de 2016
Así es Rose. Capítulo 3
Capítulo 3: Nervios
Estábamos muy nerviosas.
Hacía ya dos meses y medio desde que Nora y yo nos conocimos.
Yo jugaba en clase con mi pelo rojo y ella dibujaba, lo que no era normal, ya que por su responsabilidad se le reconoce. Era una clase de matemáticas. Yo, jugando, tampoco atendía mucho, lo que era raro en mi asignatura preferida. La razón por la que estábamos nerviosas, es que era la primera vez que Nora se iba a venir a mi casa.
15.00. Salimos del instituto. Iba a hablarle a Nora, pero se me adelantó.
-¿Nos ponemos los patines y vamos patinando?
La miro. La miro y le sonrío.
15.05. Ya estábamos las dos patinando por la carretera. Nora me agarraba la mano, fuerte, ya que ella no sabía patinar. Poco a poco me fue soltando, hasta que me adelantó.
-¡Vamos lenta!- Me dice, divertida.
-¡No vayas tan rápido, que al final....!- No había terminado de hablar cuando la agarré, a tiempo antes de que cayera hacia la entrada de un garaje.
Yo, agarrada en una columna, intentaba no resbalarme con los patines, aunque no creía que aguantase mucho así. Nora cerró su ojos, no podía levantarse.
De repente, me agarró alguien por detrás, y tiró con la suficiente fuerza para evitar que no acabásemos en el suelo. Era Anna, una chica de nuestro instituto, dos años mayor.
-Gracias- dije, aliviada.
-Tened cuidado- respondió ella- si no sabéis patinar, mejor que sigáis andando.
-No hace falta- contestó Nora- intentaré tener más cuidado.
Anna no dijo nada. Nos dimos la vuelta y seguimos con lo nuestro.
-Tiene razón- dije- ¿prefieres que andemos?
-No hace falta. Además, si no te caes alguna vez nunca aprenderás a patinar.
-Pero no hace falta que te rompas una pierna.
Nora rió, pero yo iba en serio.
Aunque yo sabía que no lo iba a tener en cuenta.
Llegamos a mi casa, cansadas, y por eso nos tumbamos en mi cama.
Eran las 16.00. Patinamos, bailamos, cantamos,reímos, leímos...
Nora se iba a su casa a las 19.30
-¿Seguro que te quieres ir así? No me da tiempo de acompañarte.
-Tranquila. No me pasará nada.
Se fue. Con sus patines.
Seguido de eso, un poco preocupada, me puse a estudiar.
Un cuarto de hora más tarde, recibí un mensaje.
Era de Nora:
"Ven"
"Corre"
Preocupada, me puse de pie y le respondí:
"¿Donde?"
Tardó un rato. Cuando me contestó, yo estaba saliendo de mi casa:
"Donde me caí"
Me paré un momento, impactada.
El garaje.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario