miércoles, 2 de noviembre de 2016

Capítulo 5: Lágrimas

Sé que mi madre no quería dejarme, pero no tenía otra opción. Aunque la necesitara para abrazarla, para desahogarme, para llorar, para sentir el calor de una madre. Sola, empecé a llorar abrazando a una almohada que encontré justo a mi lado.  Era bastante extraño que yo llorara, pero ese día acumulé demasiada tristeza demasiado rápido, y no la pude resistir. Aquello era como si me hubiesen dado un golpe.
¿Había sido mi culpa que Nora se hubiera despistado por no haberla acompañado hasta su casa?
Tampoco entiendo por qué sus antiguos "compañeros" le pegaron. ¿Qué ha hecho ella? Nada. Solo ser diferente. Ella no quería ser otro robot creado por la sociedad, centrada en 'quiero ser popular', 'la gente me debe aceptar' o 'esta chica es muy gorda'. Pero al parecer hay que matar a todos los diferentes.
Algunas personas dan asco.
Aparte de eso, seguía sin poderme quitar la culpa acumulada en mí . Intenté evitar ese sentimiento. Me levanté, cogí la cena que me había dejado mi madre y puse la televisión,  con aún algunas lágrimas sobre mis mejillas.
Pero no pude. Tiré la fiambrera en la mesa, bajé la televisión y lloré en el sofá.
Y tuve que aceptar que la tristeza era una emoción.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Rose- 4º capítulo "Acontecimientos"

Salí corriendo de mi casa, y cuando la encontré estaba tirada en el suelo, sangrando. Yo, bastante nerviosa, intenté reaccionar deprisa:

-¿Qué ha pasado?
-Iba patinando y me encontré con unos niños de mi otro colegio. Estos se empezaron a reír de mí, me distraje y me caí. Intenté avisarte, pero vinieron hacia mí y uno de ellos me pegó una patada en la rodilla con la que me había dado el golpe y empezó a sangrar. Cuando vieron que empezó a sangrar, salieron corriendo. Luego os llamé a mi madre y a ti.

De repente, me agobié y empecé a gritar:

-¿Qué te ha dicho tu madre?¡Podrías tener la pierna rota!¡Vamos a llamar a la ambulancia!¿Dónde se fueron esos niños?¡Los podemos denunciar por pegarte!
-¡Rose tranquila! Mi madre ya ha llamado a la ambulancia y viene de camino.
-Vale, -respondí un poco más calmada.
-Lo de esos niños ya se resolverá más adelante.

En eso no estaba tan de acuerdo. En ese momento me entraron ganas de levantarme, buscar a esas personas y gritarle todo lo que pudiese y más. Pero sabía que Nora no se iba a quedar allí sola esperando a su madre. Me quedé allí sentada intentando tranquilizarla, aunque para tranquilizar a alguien primero debes calmarte tú misma. 15 minutos después llegó su madre, que la acompañó a la ambulancia, que venía detrás. Nora me dijo que no me preocupara, pero era imposible.

Me fui a mi casa y le conté todo a mi madre, con lágrimas en la cara. Ella me dijo que me tranquilizara, pero antes de que pudiese empezar a hablar, el teléfono empezó a sonar y lo cogió. Mientras hablaba, su voz era de preocupación, aunque intentó disimularlo para que yo no me pusiera más nerviosa de lo que estaba mientras ella hablaba. Cuando terminó de hablar, le pregunté:

-¿Quién era?
-Han llamado desde el hospital. A tu abuela le ha dado un infarto y la acaban de ingresar.- Dijo ella
Yo comprendía que se tenía que ir, pero seguía estando mal, y ahora aún peor tras esa mala noticia. Pero mi madre no se movió. Me resultó bastante extraño, así que le dije:

-¿No vas a ir?
-No te voy a dejar aquí sola llorando hasta mañana cariño.- Me dijo.
-Mamá no te preocupes, ahora me pongo a escuchar música y seguro que me tranquilizo. Cuando llegues hablamos.
Me costó un cuarto de hora convencerla, con la escusa de que mi tía seguro que no iba a poder quedarse en el hospital debido a su trabajo.
Antes de irse me aseguró que cuando llegase al hospital me llamaría y me informaría sobre todo lo que había ocurrido. Me sacó un taper con spaghettis de la nevera y me dijo que podía cenar eso.

Cerró la puerta y se fue. Intenté calmarme, pero fue imposible. Ese no era un sentimiento que la música pudiese curar.

sábado, 20 de febrero de 2016

Así es Rose. Capítulo 3


Capítulo 3: Nervios

Estábamos muy nerviosas.
Hacía ya dos meses y medio desde que Nora y yo nos conocimos.
Yo jugaba en clase con mi pelo rojo y ella dibujaba, lo que no era normal, ya que por su responsabilidad se le reconoce. Era una clase de matemáticas. Yo, jugando, tampoco atendía mucho, lo que era raro en mi asignatura preferida. La razón por la que estábamos nerviosas, es que era la primera vez que Nora se iba a venir a mi casa.

15.00. Salimos del instituto. Iba a hablarle a Nora, pero se me adelantó.

-¿Nos ponemos los patines y vamos patinando?

La miro. La miro y le sonrío

15.05. Ya estábamos las dos patinando por la carretera. Nora me agarraba la mano, fuerte, ya que ella no sabía patinar. Poco a poco me fue soltando, hasta que me adelantó.

-¡Vamos lenta!- Me dice, divertida.
-¡No vayas tan rápido, que al final....!- No había terminado de hablar cuando la agarré, a tiempo antes de que cayera hacia la entrada de un garaje.
Yo, agarrada en una columna, intentaba no resbalarme con los patines, aunque no creía que aguantase mucho así. Nora cerró su ojos, no podía levantarse. 
De repente, me agarró alguien por detrás, y tiró con la suficiente fuerza para evitar que no acabásemos en el suelo. Era Anna, una chica de nuestro instituto, dos años mayor.

-Gracias- dije, aliviada.
-Tened cuidado- respondió ella- si no sabéis patinar, mejor que sigáis andando.
-No hace falta- contestó Nora- intentaré tener más cuidado.

Anna no dijo nada. Nos dimos la vuelta y seguimos con lo nuestro.

-Tiene razón- dije- ¿prefieres que andemos?
-No hace falta. Además, si no te caes alguna vez nunca aprenderás a patinar.
-Pero no hace falta que te rompas una pierna.

Nora rió, pero yo iba en serio. 
Aunque yo sabía que no lo iba a tener en cuenta.
Llegamos a mi casa, cansadas, y por eso nos tumbamos en mi cama.
Eran las 16.00. Patinamos, bailamos, cantamos,reímos, leímos...
Nora se iba a su casa a las 19.30

-¿Seguro que te quieres ir así? No me da tiempo de acompañarte.
-Tranquila. No me pasará nada.

Se fue. Con sus patines.
Seguido de eso, un poco preocupada, me puse a estudiar.

Un cuarto de hora más tarde, recibí un mensaje.
Era de Nora:

"Ven"
"Corre"

Preocupada, me puse de pie y le respondí: 

"¿Donde?"

Tardó un rato. Cuando me contestó, yo estaba saliendo de mi casa:

"Donde me caí"

Me paré un momento, impactada.

El garaje.

martes, 19 de enero de 2016

Así es Rose. Capítulo 2.

Capítulo 2: Nora

Me despierto. En media hora estoy escuchando música o leyendo, en el autobús. Antes las personas de mi clase cuando escuchaba música, me preguntaban sobre el tipo de música que escuchaba. Yo me quitaba un casco, y se lo daba. No me importaba dárselo, ya que sabía que no les iba a gustar,me sé sus gustos (sobre todo si los gritan en clase).
Ellos, cogían el casco, se lo ponían e inmediatamente se lo quitaban y preguntaban con un tono un poco despectivo:

" ¿Qué es eso?"

Yo siempre contestaba:

"música"

Ellos me miraban, tenían la intención de seguir hablando, pero yo me volvía a poner un casco y no les escuchaba. Para qué escuchar, si lo único que querían hacer es criticar algo sobre mí. No me importa que me critiquen, no todos somos perfectos, pero no delante de mí. 

Ahora no me preguntan nada, saben lo que me gusta, y lo que no les gusta a ellos. Cuando leo es igual. Deberían saber que cuando alguien lee no le importan determinadas cosas. A mí, cuando leo, no me gusta que me molesten, pero ya estoy acostumbrada. Aunque ese día no me molestó.

Vi a alguien diferente, Alguien que defendía sus intereses. Alguien que le gustaba leer. Y no criticaba los gustos de los demás. Alguien con la que me pasé toda la hora del autobús riendo. No estábamos de acuerdo en todo, pero respetábamos nuestros intereses. 

Era una chica con el pelo lila y la cara redonda. Cada vez que yo le hablaba, tenía que mirar hacia arriba, ya que era bastante alta. De tanto hablar, se nos olvidó decir nuestro nombre.

"¿Cómo te llamas?"- Pregunté.

"Nora"- Respondió.

"Encantada" "Soy Rose"

lunes, 18 de enero de 2016

Así es Rose.

Capítulo 1. Así es Rose.

Miro. Miro hacia delante y veo a gente. Gente que se queja porque aprendamos, y después los tontos somos nosotros. Gente que pregunta que para qué hacen falta las matemáticas, por qué tenemos que leer libros, gente que los juzga por su portada.
Gente que por su orgullo, no cede a perdonar. Gente que dice que no puede vivir sin su móvil y gente que pasa de todo. Aunque parezca que soy yo, las apariencias engañan.
Yo soy de esas personas que parece que pasan de todo, pero cuando se meten con alguien o algo que me gusta, no me doy la vuelta.

Y al mirar eso pienso.

Pienso demasiado, no debería hacerlo, pero es lo único que me entretiene. Me veo diferente. No me da igual todo. Me dicen que me complico la vida, pero lo que estoy haciendo es hacérmela más fácil. Mi nombre también es diferente, Rose. No me llamo Rosa, sino Rose. El rosa tampoco es que sea mi color preferido, más bien rojo...

¿Mis aficiones? 
Sentirme libre, es decir, escuchar música.
Volar, lo mismo que bailar.
Aunque parezca que no, reír es una de mis aficiones preferidas.
Adentrarme en otros mundos, es decir, leer.

Me encanta. La gente lo juzga. No juzga que me guste leer, juzga que me gusten libros que a ellos no les gustan. En realidad, como dije antes, si juzgan un libro por su portada nunca van a saber si de verdad les gusta o no. Pues a mí eso, me encanta.

Así soy yo.
Así es Rose.