Sé que mi madre no quería dejarme, pero no tenía otra opción. Aunque la necesitara para abrazarla, para desahogarme, para llorar, para sentir el calor de una madre. Sola, empecé a llorar abrazando a una almohada que encontré justo a mi lado. Era bastante extraño que yo llorara, pero ese día acumulé demasiada tristeza demasiado rápido, y no la pude resistir. Aquello era como si me hubiesen dado un golpe.
¿Había sido mi culpa que Nora se hubiera despistado por no haberla acompañado hasta su casa?
Tampoco entiendo por qué sus antiguos "compañeros" le pegaron. ¿Qué ha hecho ella? Nada. Solo ser diferente. Ella no quería ser otro robot creado por la sociedad, centrada en 'quiero ser popular', 'la gente me debe aceptar' o 'esta chica es muy gorda'. Pero al parecer hay que matar a todos los diferentes.
Algunas personas dan asco.
Aparte de eso, seguía sin poderme quitar la culpa acumulada en mí . Intenté evitar ese sentimiento. Me levanté, cogí la cena que me había dejado mi madre y puse la televisión, con aún algunas lágrimas sobre mis mejillas.
Pero no pude. Tiré la fiambrera en la mesa, bajé la televisión y lloré en el sofá.
Y tuve que aceptar que la tristeza era una emoción.